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Cachemir francés: ¿mito o realidad?

Cuando se piensa en cachemir, uno imagina de inmediato las altas mesetas de Mongolia o de la Cachemira india. Y es cierto: la materia prima procede de allí. Pero la...

Cuando se piensa en cachemir, uno imagina de inmediato las altas mesetas de Mongolia o de la Cachemira india. Y es cierto: la materia prima procede de allí. Pero la confección del cachemir —su transformación en prenda— es una historia muy distinta.

La fibra viene de Asia, el saber hacer es francés

El cachemir es una fibra extremadamente delicada de trabajar. Un hilado deficiente, una tensión inadecuada, y la prenda formará bolitas desde los primeros usos. Ahí es donde el saber hacer francés marca toda la diferencia.

En talleres como los de Coulange 1918, el cachemir se selecciona en fibra larga —la más noble— y después lo cortan y ensamblan profesionales que conocen la materia desde hace décadas.

Lo que distingue un buen cachemir

  • La longitud de la fibra: cuanto más larga es, menos bolitas forma la prenda
  • El número de cabos: un cachemir de 2 cabos es más resistente que uno de 1 cabo
  • El acabado: un cachemir bien acabado tiene un tacto sedoso sin resultar resbaladizo

Reparable de por vida: la prueba del compromiso

Cuando una casa francesa se compromete a reparar sus abrigos de cachemir de por vida, no es marketing. Es la demostración de que domina su cadena de producción de principio a fin. Un cachemir mal trabajado no resistiría semejante promesa.

Así que sí, el cachemir viene de Asia. Pero la prenda de cachemir que atraviesa las décadas es, sin duda, francesa.

Explore nuestras colecciones de cachemir para hombre y cachemir para mujer en coulange1918.com.

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