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Cómo cuidar un abrigo de cachemira y lana: la guía completa

Un abrigo de cachemira o lana no es solo una prenda de vestir: es un compañero de temporada, una pieza que perdura a través de los años si la cuidas....

Un abrigo de cachemira o lana no es solo una prenda de vestir: es un compañero de temporada, una pieza que perdura a través de los años si la cuidas. Aquí se explica cómo preservar su belleza, temporada tras temporada.

1. Ventilación diaria, el gesto que lo cambia todo

La cachemira y la lana son fibras naturalmente autolimpiantes. Un simple paso al aire libre después de cada uso es suficiente para eliminar los ligeros olores y la humedad acumulada. Cuelga tu abrigo en una percha ancha y déjalo respirar durante unas horas, lejos de una fuente de calor directa.

Este sencillo gesto reduce considerablemente la frecuencia de lavado, preservando así la flexibilidad natural de la fibra. La cachemira que se lava con demasiada frecuencia pierde su caída; La cachemira aireada lo mantiene durante años.

2. El cepillado, el secreto de los talleres

Un cepillo de cerdas suaves, utilizado en la dirección del cabello, elimina el polvo y las micropartículas que opacan la superficie del tejido. En nuestros talleres cepillamos cada pieza antes de colgarla en una percha. Para un abrigo de lana peinada, lo ideal es un cepillo de crin; Para cachemira, elige un cepillo de cerdas.

El cepillado también levanta las fibras trituradas y reaviva el brillo natural del material. Un minuto a la semana es suficiente.

3. Pastillas: no te alarmes, no las arranques

La cachemira que hace pastillas no es cachemira de mala calidad: es cachemira que vive. La fricción natural (mangas contra el cuerpo, bolso al hombro) libera las fibras más cortas, que forman estas pequeñas bolas en la superficie.

La regla de oro: nunca los arranques. Utilice un peine de cachemir o una afeitadora eléctrica, siempre en la superficie, sin presionar. Después de algunos ciclos de cepillado y eliminación suave, la cachemira se estabiliza y se forman bolitas cada vez menos.

4. Lavado: delicadeza y paciencia

Un abrigo de cachemira o lana sólo necesita lavarse dos o tres veces por temporada, no más. Para un lavado óptimo:

Lavar a mano (recomendado)

Llena un recipiente con agua tibia, nunca caliente, el calor hace que la lana se sienta. Añade un poco de jabón suave, preferiblemente un jabón de pH neutro. Sumerja el pelaje, exprímalo suavemente sin retorcerlo ni frotarlo. Dejar en remojo durante quince minutos.

Enjuague con agua limpia, aún tibia, hasta que desaparezca el jabón. Nunca escurrir: exprime el agua entre las manos y luego enrolla el abrigo en una toalla para absorber el exceso.

Secado

Plano, sobre una superficie plana cubierta con un paño limpio, alejado de la luz solar directa y de cualquier fuente de calor. Nunca cuelgue cachemira mojada: se deformará por su propio peso. El secado puede tardar de 24 a 48 horas. Es largo y necesario.

5. Almacenamiento estacional

Cuando vuelva el buen tiempo, guarda tu abrigo con la misma atención que le dedicas en invierno. Algunas reglas simples:

  • limpiarlo antes de guardarlo: los residuos del cuerpo atraen a las polillas.
  • Utilice una funda de algodón, nunca de plástico. La cachemira necesita respirar, incluso en reposo.
  • Introduzca una bolsita de lavanda o un bloque de cedro. — un repelente de polillas natural, sin agresividad química.
  • Guardar en plano o en una percha acolchada., en un lugar seco y ventilado.

Evite las bolas de naftalina, que son demasiado agresivas para las fibras naturales. La lavanda y el cedro hacen el mismo trabajo, con suavidad.

6. Cuándo confiar tu abrigo a un profesional

Para manchas difíciles o limpiezas básicas, una tintorería de calidad, especializada en fibras nobles, es la mejor opción. Especifique siempre que se trata de cachemira o lana virgen; los disolventes y las temperaturas no son los mismos que para los textiles convencionales.

Una limpieza profesional una vez al año, al final de la temporada, es más que suficiente. Mientras tanto, la aireación, el cepillado y el lavado ocasional de manos mantienen la pieza en perfecto estado.

El arte de hacerlo durar

Cuidar un abrigo de cachemir o lana significa honrar el trabajo de las manos que lo confeccionaron. En nuestros talleres, cada pieza es el resultado de una exigencia transmitida desde 1918: un patrimonio que merece ser preservado temporada tras temporada.

Descubrir nuestra colección de abrigos y nuestras chaquetas excepcionales, elaborado en la más pura tradición de los talleres de Coulange.

Para cualquier duda sobre el mantenimiento de tu pieza Coulange, nuestro equipo está aquí para ayudarte.

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