La chaqueta de cuarto. Un nombre que huele a mar abierto, a espuma, al puente de un navío barrido por el viento. Pocas prendas llevan consigo una historia tan rica, tan anclada en lo real — y sin embargo, la chaqueta de cuarto sigue siendo una de las piezas más desconocidas del vestuario masculino.
Orígenes: el puente de los navíos de guerra
La chaqueta de cuarto nació en los navíos de la Marina francesa a principios del siglo XX. Los oficiales de cuarto — aquellos que aseguran la guardia en el puente, de día y de noche — necesitaban una prenda a la altura: cálida, impermeable y amplia. La solución fue una chaqueta cruzada de paño de lana grueso, con cuello oficial que se levanta para proteger el cuello.
Cómo llevarla hoy
La chaqueta de cuarto se lleva sin pretensiones. Sobre un cuello alto fino, sustituye al abrigo en media estación. En versión moderna, admite la cachemira o la gabardina impermeable. Los tonos marinos — azul noche, negro — son los grandes clásicos.


