La gabardina. Ningún otro abrigo tiene esta capacidad de atravesar épocas, clases sociales, culturas, sin perder un ápice de pertinencia. Del campo de batalla a las pasarelas, del cine negro a la calle, la gabardina es la única prenda que es a la vez uniforme, icono y básico.
Nacimiento en las trincheras
La gabardina debe su nombre — y su existencia — a las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Antes de ella, los oficiales británicos llevaban pesados abrigos de lana, cálidos pero inadaptados a la lluvia y al barro. Burberry equipó a los oficiales británicos con su gabardina — un algodón de ligamento apretado, hidrófugo.
Cada detalle de la gabardina era una respuesta a un problema concreto: las hombreras para sujetar la correa del fusil, las anillas del cinturón para colgar el equipo, las presillas en los puños para evitar que el agua subiera.
Cómo elegir su gabardina
El largo clásico llega bajo la rodilla. El color beige es la referencia, pero un azul marino o kaki tiene más carácter. La gabardina de algodón es la más fiel al original. Una versión en cachemira la transforma en abrigo ligero de invierno.


